De la magia de la cerámica al sentimiento del artista

Seres humanos

La cerámica, nos brinda la oportunidad de dar rienda suelta a la creatividad y la imaginación, nos deja modelarla a nuestro antojo, pudiendo convertirla en casi cualquier cosa que queramos. Además, hemos visto cómo los elementos de la naturaleza se combinan para dar resultado a objetos maravillosos, pero nada de esto sería posible sin la intervención de unas manos que le den forma y sentido, que modelen aquello que se quiere que resulte, nos referimos a la intervención del artista.

No podemos pretender comprender profundamente que impulsa al artista a crear, o qué es el arte, pero sí podemos realizar una muy breve aproximación que al menos nos haga reflexionar acerca de la importancia del mismo a lo largo de la historia del ser humano.

La música, la pintura, la escultura, el teatro, la danza o la poesía, serían definidas después de la intervención de los filósofos clásicos como “imitación de la naturaleza”.

Sócrates, por ejemplo, declaraba en el dialogo, que “los poetas son leves y alados, que pueden transportarse a los jardines de las Musas, <<las regiones de la armonía y el ritmo>>, y extraer de allí las mieles y la ambrosía para llevarlas al mundo de los humanos; el artista es el mensajero de los dioses: lo que dice es verdad porque es la palabra de los dioses (534e).>> (Alba Cecilia Gutiérrez Gómez, 2008: 14)

Platón, en su lugar, demostró en sus escritos una alta valoración del arte, “entendido éste como conjunto de técnicas que se encargan de lo ideal en lo bello de la naturaleza, y que por medio del placer de la vista y el oído ayudan al alma, en otro proceso mimético, a ponerse en armonía con la belleza del universo.” (Alba Cecilia Gutiérrez Gómez, 2008: 17)

Para Aristóteles, arte era “toda aquella producción realizada de manera consciente”. Por lo tanto y siguiendo esta premisa, desde las bellas artes como la artesanía tendrían que estar dentro del mundo del arte. La principal diferencia radicaría en el conocimiento que se usa para producir.

Este filósofo, consideraba al arte en oposición a la naturaleza como un proceso “psico-físico”. Ya que si bien es cierto que nace de la mente del artista, de una idea, acaba o suele terminar, en el mundo físico como un producto material, una obra de arte. Sin embargo, no resultaba tanta la oposición, porque ambas cosas, tanto naturaleza como arte buscaban de un fin, que sería el elemento de fusión.

Aristóteles aseguró que “a partir de la experiencia o del universal establecido como un todo en el alma, el uno junto a lo mucho, la unidad que está presente, ella misma, en todo ello, surge el principio del arte y la ciencia; si versa sobre la creación, del arte, y si versa sobre lo que existe, de la ciencia.”

Son muchos los autores y filósofos clásicos que aportaron su visión del arte y de la belleza; con numerosas valoraciones y puntos de vista, como el de los estoicos, cuya primera corriente compuesta por los moralistas,  consideraba que la verdad y los criterios morales eran los únicos criterios válidos para valorar el arte; o la segunda corriente, que al contrario que los otros, daban mucha importancia a la parte sensible, tanto del arte como de la belleza, pensando que nada tenía que ver con la razón.

Igualmente, no fue hasta el Renacimiento, cuando se dejó de ver al artista como un artesano, pues el concepto de creación, durante periodos anteriores como la edad media, solo era aplicable a Dios. Pero en el Renacimiento, el hombre copia la naturaleza como capacidad creadora y no como un objeto.

En este periodo, el arte se suponía como una orientación hacia la obtención de conocimiento y dominación de la naturaleza. A medida que el “mundo terrenal” iba adquiriendo autonomía, la libertad creadora se iba viendo liberada.

A lo largo de la historia, se han ido desarrollando diferentes corrientes artísticas que avanzan en diversas direcciones. Además con la evolución de la ciencia y la aparición de la tecnología, el arte y estos nuevos recursos se van complementando

A finales del Siglo XIX, Nietszche ya manifestaba que el artista ere ese “superhombre”, por su capacidad transformadora de la realidad, por la forma que tienen los artistas de vivir “entre el fluir vital de la Naturaleza y la necesidad apolínea de la ley y el límite del hombre”.

Ese vivir la vida, como si fuera una obra de arte, es un principio también utilizado por vanguardias posteriores de comienzos del XX, las neovanguardias de los 60´s, y los artistas rebeldes de la misma época.

Son multitud los escritos que plantean y reflexionan sobre la figura de los artistas y su papel a largo de la historia, el nivel de opresión, la consideración social y el estigma, etc. son interesantes temas sobre los que reflexionar al hablar de un “artista”.  Pero en definitiva, estamos de acuerdo en que existe una necesidad humana individual de expresión creativa, que se desarrolla con más fuerza en ciertos individuos; y que los artistas, están para crear, para plasmar, para representar las verdades que le rodean y describir una realidad de cada época que conseguirá dejar la huella de cada época y sociedad en tiempos venideros.

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